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Se sabe que es la hermana menor de Ichiei Furukawa y familiar de varios miembros del Gotei 13, desde su infancia fue entrenada para eventualmente volverse shinigami, éste resultado llegó a una relativa corta edad. Destaca su paso por dos divisiones antes de su actual puesto: Como 5to Oficial en la Séptima División, después ascendió a Tercer Oficial de ésta, fue reclutada como Teniente por Mitsuki Katō, siendo su estadía en la Cuarta División lo suficiente para crear vínculos muy fuertes con varios miembros de la misma. Actualmente se desempeña como capitana de la Sexta División

Conociendo al nuevo miembro de la 4ta.Editar

Sōta recién comenzaba a conocer toda la extensión de la 4ta. División, el ambiente era en varios aspectos justo como se escuchaba cada que alguien hablaba sobre ella, el ritmo era rápido, todo aprisa y al momento, todo pulcritud y en el ambiente también se percibía algo especial, quizá la esperanza y la responsabilidad.

Justo cuando Sōta pasaba tranquilamente junto a una habitación cerrada, se escuchó un grito de dolor, era la cuarta división, sí, los gritos de seguro que eran algo normal... pero esto volvió a suceder, y esta vez no un grito de dolor, sino ese grito inconfundible de alguien que desea ser salvado. Inmóvil estaba allí, Fukuhoshi, pensativo y algo preocupado.

Voz (masculina): ¡ahh! ¡duele mucho!


Voz (femenina): ¡Grita más!


Voz (masculina): ¡¡ahh, qué dolor!!


Voz (femenina): ¡¡Más alto!!


Voz (masculina): ¡¡¡Ayyy, duele duele!!!


Voz (femenina): ¡No es suficiente!


Una shinigami miembro de la cuarta división se acercó apresuradamente a donde él se encontraba, su rostro no parecía alarmado ante los gritos que no cesaban, y llevaba en sus manos, vendas, intrumentos de curación y... una botella de sake, ¿sake? esto consternó más al shinigami. De inmediato a chica se detuvo y miró a Sōta.


Shinigami (femenino): Sōta-san, ¿verdad? el nuevo miembro- dijo de manera algo apresurada.


Sōta: Sí, un gusto conocerte.


La shinigami fue llamada por un shinigami que necesitaba que le ayudara con algo.


Shinigami (femenino): Mira, allí dentro necesitan un asistente, ¿no te importa quedarte mientras yo atiendo a pacientes más graves, verdad?


Sōta: Ah, no, lo hago con mucho gusto.


La shinigami le dio las cosas que traía y se marchó.

Sōta se acercó a la habitación mirando con extrañeza, avisó que entraría y le dieron respuesta positiva, abrió la puerta y allí se encontró con algo muy inusual, una chica de espaldas que curaba con Kaidō una herida nada grave, y evidentemente nada dolorosa.


Persona masculina: ¡¡¡¡Ahhhh, moriré!!! ¡¡QUÉ DOLOR!!, ¿así?- dijo el "herido" "a punto de morir".


La chica asintió.

Sōta se encontraba muy asombrado, al parecer todo estaba siendo fingido, pero ¿por qué?.

La chica no había volteado a verlo, y sin voltear extendió una mano y pidió el sake, Sōta se lo dio y ella lo puso a su lado sobre la camilla de herido.


Shinigami femenino: ¿Ya ha regresado Mitsuki-chan?- ocupada curando.


En ese momento ella se detiene y toma la botella de sake, voltea y mira a Sōta, ciertamente tiene rasgos faciales algo extraños, y pensar que esas coletas trenzadas color plateado casi blanco y los adornos que se notaban de espaldas no eran lo más curioso sobre esa chica, sus ojos verde intenso se posaron en Sōta, indagantes y ávidos de conocerle,


Sōta: A decir verdad no lo sé, yo, soy un miembro nuevo.


Shinigami femenino: Ahh- su expresión se tornó de pronto muy amable, sonriente- mira que sorpresa, me alegra mucho. Extendió su botella de sake y se la ofreció al nuevo miembro.


Sōta: ¡Ahh! ¿yo?- Sota se preguntaba si eso era una prueba y si la fallaba sería expulsado de la cuarta.


Shinigami femenino: Entiendo... ¡no recibes cosas de extraños!, muy buena costumbre-sonreía muy relajada- soy la teniente de la cuarta división; Yukikaze, Furukawa Yukikaze, un gusto.


Sōta: Mi nombre es, Sōta, Fukuhoshi Sōta- su mano aún estaba indecisa en extenderse y recibir la botella de sake- ¿en serio la teniente le estaba ofreciendo eso? demasiado bueno para ser verdad.


Yukikaze: Comprendo, crees que si la recibes yo me quedaré sin nada para quitarme la sed jaja.


La chica se dirigió a la camilla y de entre las estructuras sacó otra botella, como algo normal y despreocupado. El herido se levantó de la camilla y con respeto indicó que se retiraba, Yukikaze le dio las gracias y en instantes la habitación quedó muy tranquila.


Yukikaze: Así que eres nuevo, umh, ¡¡esto es una ocasión especial!! (gritó, rompiendo el silencio) me caes bien, toma- Sōta algo lento recibió la botella, mientras ella tomaba directamente de la botella... y se la terminó.

Por si fuera poco le instó a beber directo de la botella como ella, eso era muy informal.

La chica fue hasta el mueble que estaba en la esquina, se puso en cuclillas y estirándose un poco, ¡sacó otra botella de sake!, Sōta abrió desmesuradamente los ojos, cómo podía haber eso en una división, parecía una broma.


Yukikaze: Anda Sōta-san, bebe- sonrió animadamente y ella bebía la otra botella recién "encontrada". El chico un poco más tranquilo se dispuso a beber, un trago, y ella le indicó que bebiera más... un sorbo muy grande, definitamente relajante, esta tranquilidad... y...

La puerta se abrió, sonido seco, in fraganti. Era Mitsuki Katō, la capitana, ¿qué rayos era prudente que dijera Sōta?.


Mitsuki: Vaya, Yukikaze-chan y Sōta-kun, veo que están muy bien, y disfrutando mucho... el sake- guiñó el ojo, Yukikaze sonrió sin dar muestras de sentirse avergonzada, en cambio para Sota ese guiño fue muy incómodo, qué concepto se estaría formando Mitsuki sobre él.


Yukikaze: Oh, casi lo olvido, por supuesto que también hay bebida para ti, Mitsuki-chan- jaló un peldaño (que usan los pacientes para subir o bajar sin problemas en los hospitales y clínicas) y de allí entre la esquina de la pared y el soporte de la cortina... sacó otra botella de sake, muy afable se la ofreció a Mitsuki.


Mitsuki: Paso de tu obsequio Yuki-chan, si tomo eso nada estará bien jaja.


Yukikaze: Está bien, entonces que sea para mí- y como la otra botella ya se había terminado, no quedaba más que beberla también, durante el tiempo que Sōta llevaba allí ya serían tres botellas ¿Y la capitana no decía nada ante ese comportamiento tan poco ético en horas de trabajo?.


Mitsuki: Yuki-chan, sin dudas que disfrutas de tu día libre ¿no?


Yukikaze: Sí, ¿se nota mucho? Jajaja- algo más inusual, tres botellas y esa chica no mostraba signo alguno de estar ebria, ni ligeramente.


Mitsuki: Lamento terminar esta reunión tan interesante, pero, debo hablar con Sōta y cómo se desempeñará en la división.


Yukikaze: Claro, ya terminé mis prácticas, ¡hasta luego!- Yukikaze salió de la habitación.


Sōta: Yukikaze-san, ella... yo, acepté el sake, me disculpo.


Mitsuki: Tranquilo, es el día libre de ella, ésta habitación es para sus prácticas, puede hacer lo que desee... y lo del sake, eso no hay remedio, me conformo con que en el día a día casi sea abstemia- dijo resignada.


Sōta: Ahora entiendo, pero, ¿prácticas? (él no había visto realmente una práctica seria de Kaidō, incluso así, sabía que Yukikaze no estaba practicando cuando él llegó).


Mitsuki: Sí, ella es muy buena con el Kaidō, pero... tiende a alterarse un poco si escucha que los heridos se quejan, cada cierto tiempo toma un "voluntario" al azar y lo trae a esta habitación, los mismos pacientes que ya casi estén recuperados son los más elegidos; el shinigami en turno debe simular que está herido y desesperado porque siente que va a morir, grita mientras ella le "cura", terapia cognitivo conductual estilo shinigami.


Sōta: Interesante-esta división es muy interesante, pensó.


Mitsuki: Un dato más, no porque ella beba contigo te confíes, ella no reacciona de igual manera a los demás, el sake no le afecta si no es en cantidades industriales...


Sota: ¡¡Ehhh!!


Los shinigami salieron y la luz del sol iluminó dónde se hallaba otra botella de sake.

Ya en uno de los pasillos, iban Sōta y Mitsuki, se cruzaron con Yukikaze que les sonrió y en sus manos llevaba su recipiente de... (ya saben qué).

Sōta: Yukikaze-san, ¿sabe? me parece que se equivocaron con su nombre, debió haber sido, "Yukisake" jajaja.

La shinigami soltó una risotada.

Yukikaze: Seguro que sí jeje, Mitsuki-chan, me retiro por ahora, hasta luego.

Y los shinigami mencionados se retiraron dejando a Furukawa mirando su recipiente que ya estaba vació, Yukikaze había conocido a un shinigami que le agradó de inmediato.

Recuerdos del viento níveoEditar

 

La División donde no eres libreEditar

 

La peor pesadillaEditar

 

Abrí los ojos, al parecer me había quedado dormida; había trabajado tanto en cosas de la división que todo el cuerpo me dolía... realmente no sabía en dónde estaba pero la esencia del sake que se hallaba cerca mío me quitó la confusión... era como ir directo al Nirvana, atrayente, toda mi atención se enfocó en encontrar el origen de ese olor. De pronto algo delante de mí crujió, como hojas secas, al incorporarme para ver mejor, mi preciada botella de sake yo vi levitando, como si una mano invisible la sostuviera, de improviso arrriba abajo, casi cae al suelo y volvió a subir; respiré aliviada y note que lo que fuera que estaba haciendo eso sin duda quería asustarme. Sigilosa me acerqué un poco, mi intención fue arrebatársela y salir huyendo de ese sitio... pero no, justo a centímetros de mi sake la botella se alejó considerablemente de mí. Un enojo fiero surgió de mí, qué rayos era eso... y sin más el recipiente se alejó de mí, así que lo tomé como un reto; me apropiaría de ese sake sin importar qué. Ya más calmada miré a mi alrededor, ciertamente nunca estuve en un lugar ni remotamente parecido, al levantar la mirada un astro demasiado extraño figuraba en el cielo, enorme astro color carmesí profundo que al parecer estaba siendo eclipsado, el horizonte vasto me mostraba un territorio esteril, aparentemente sin habitantes en todo lo que abarcaba mi vista. Sí, yo también creí que era una alucinación, y no, nunca aceptaré la posibilidad de que fuera por el sake.

Más a la lejanía montañas no cesaban de exhalar humo, volcanes que pasivamente dejaban brotar lava... este lugar era realmente intrigante, misterioso y por el simple hecho de que "algo" no me permitiera tener mi sake me estaba causando ansiedad, volví la mirada al recipiente que contenía a mi amado, a una baja velocidad seguiá alejándose de mí... sólo un sorbo, pequeño, eso deseaba con ansias, con locura... esperen, pierdo la cordura lentamente, ¿qué es real? Y, si fuera meramente mi juguetona imaginación... un sueño, ¡no!, mi mente no puede ser tan mala conmigo. Respiré profundamente, el lugar inhóspito en el que me encontraba no me asustaba, tomé la determinación de ir por mi sake, ahora sí... sin dudas ni vacilaciones que me ataran. Miré fijamente mi objetivo, oh que gran belleza mostraba, el recipiente de mis más locas ensoñaciones, con grabados en tonos rojos, si a mi vista era deseable seguramente a mi boca le parecería el mayor placer que nunca tuvo. Paso a paso, firme y segura... el recipiente seguía el ritmo que yo llevara, si lenta o rápida a esa velocidad de mí se alejaba. Ya estaba cansada y mi ímpetu estaba decayendo, ¡este horrible cansancio! sentí cómo deseaba llorar, y mis lágrimas no tardaron en confirmar lo que sentía, la verdad es que de tantas que eran ni siquiera veía bien, mi amado se tornaba borroso, y aunque deseaba dejar de sollozar no lo lograba, incluso mi respiración se acortaba, frustración.

Seguía caminando por inercia, recordé que nunca nadie me había privado de mi sake y me enojé, sacudí los brazos y decidí correr de una vez y recuperar el recipiente. Una, dos... tres, y di grandes zancadas intentando alcanzarle, y no se detenían mis lágrimas, sin aviso, me derrumbé... maldije a la roca que hizo que tropezara y renegué de poder llorar, infames lágrimas... ustedes lo provocaron. Mi orgullo se fue a... al peor lugar existente. En mi peor versión, me levante y medio sequé mis ojos, seguro que hinchados de tanto llorar, al mirar al frente vi con horror cómo el recipiente caía y se rompía en tantos fragmentos, el preciado elixir que contenía fue absorbido por la indigna tierra seca y justo cuando me preparaba para liberar mi profundo dolor, sí, gritaría, me arrastraría para darle un luto adecuado a mi amado.

Yukikaze Chibi02.png

Pero no, aún no comenzaba cuando levanté la mirada y frente a mí, estaba mi mayor miedo, imponentes, oscuros y gigantes, un brillo malévolo me penetraba hasta los huesos; si algo era peor que perder mi sake era esto ¡Unas enormes y demoniacas gafas de sol!. Mi instinto regresó y sin siquiera pensarlo mis pies se movieron listos para huir, y lo peor es que esa detestable cosa comenzó a perseguirme, olvidé mi dolor y el drama que se orquestaba en mi mente, todo quedaba en segundo plano e incluso sin importancia cuando se trataba de mi peor miedo, no... ¡fobia! corrí sin mirar realmente a dónde iba y justo por eso no me di cuenta de que me dirigía a un precipicio, (lo noté cuando iba cayendo, jaja...). Un espasmo sacudió mi cuerpo y me desperté, esa es la razón por la cual tengo los ojos hinchados, el hipo por tanto llorar, lo maltrecha de mi ropa y los rasguños que ven en mí. ¿No me creen? ¿Acaso conocen otra cosa que pueda causar todo esto?. Bueno, no es que importe tanto si creen en mí, después de todo, aprendí en ese sueño que las cosas inesperadas nos hacen actuar de maneras que no nos creímos capaces.

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