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TheAllianceTree
The Alliance Tree
Kanji ジ アライアンス トリー
Romaji Ji Araiansu Torī
Número 4
Saga Saga de la Guerra contra Hueco Mundo
Cronología
Anterior CARNIVOROUS FELINES
Siguiente Outstanding Kelp
Personajes
Alana FurukawaAnastasia BitzerSōta FukuhoshiIchiei FurukawaKagura NōRin KyōmeiRingo BlazzeShinta MizumuraSukoru Shirahama

The Alliance Tree (ジ アライアンス トリー, Ji Araiansu Torī; traducido como El Árbol de la Alianza) es el cuarto capítulo de la Saga de la Guerra contra Hueco Mundo.

SinopsisEditar

Lo único que ese hombre demostraba en este preciso momento era su furia. Un ataque hecho sin su orden, un ataque hecho pasándole por encima a su poder. Era algo que Ringo, no podía perdonar. Su ira se demostraba en ese preciso momento, lo único que deseaba era matar a la persona que había tomado una decisión sin consultarle.

Ringo no viajaba nunca al Mundo Humano. Para los tratos usualmente enviaba a Alessia, él mismo sabía que no servía para hacer algún trato con estos seres, era obvio, los aborrecía, pero no podía hacer nada, ya había hecho un trato con ellos.

Pero, por más trato que hubiese hecho, no iba a perdonar que tomaran una decisión sin consultarle.

Soldado: Anastasia-sama. El Espada Cero, Ringo Blazze, se acerca y viene enfurecido. Ya ha matado a veinte soldados, entre ellos el Sternritter Y.

Anastasia Bitzer, nieta de Alger Bitzer, el Emperador Quincy, una joven de un largo cabello azul que no temía dar su opinión sobre los asuntos del Wandenreich. Desde un principio comentó a su abuelo que el Ejército Arrancar no les daría más que problemas, pero él no prestó atención y dio la orden de hacer un tratado de paz con ellos; sin embargo, Anastasia conocía a la perfección lo que les esperaba.

Anastasia: Déjenlo pasar. Y envía una carta a Sebastian, diciéndole que hay que buscar un nuevo Sternritter Y.

Tras este comentario el soldado se retiró; sin embargo, en el pasillo se pudo oír una gran explosión, y en cuestión de un parpadeo, Ringo estaba en la puerta de Anastasia.

Anastasia: Hola Ringo. Ha pasado un tiempo.

Ringo: No me vengas con amabilidades Anastasia. Ambos sabemos por qué estoy aquí.

Anastasia: Oh, ¿lo sabemos? Es decir, que yo recuerde, tú trabajas bajo mis órdenes.

Ringo: ¡NO! ¡YO NO TRABAJO BAJO LAS ÓRDENES DE NADIE!

Anastasia: ¡Pues que mal! ¡Yo sólo trato de hacer mi maldito trabajo!

Ringo: No me vengas con idioteces Anastasia, te recuerdo quien es el poderoso en esta sala.

Anastasia: Oh, ahora con amenazas. Te recuerdo, Ringo, no serías nada, si no fuera por el Wandenreich, ese pequeño ejército tuyo, te sigue únicamente, por el poder de mi abuelo.

Aquellas palabras no provocaron más que la ira de Ringo, quien golpeó a Anastasia enviándole fuera del edificio, Ringo inmediatamente siguió la dirección por la cual la Quincy fue enviada, sin embargo, en el camino una gran Heilig Pfeil golpeó el brazo izquierdo de Ringo, quitándolo del cuerpo del mismo; aunque, casi al instante, uno nuevo le apareció.

Ringo: ¡Por favor Anastasia! ¿¡Es lo mejor que puedes hacer!?

Anastasia: No. Licht Regen

Anastasia se había posicionado sobre Ringo, por lo que las Flechas dieron en el blanco. Pero la velocidad de Ringo seguía siendo gigante, por lo que pudo escaparse de la mayoría de ellas.

El Arrancar se encontraba más o menos a diez metros de Anastasia, mirándola fijamente le dijo.

Ringo: Conoces a la perfección que si pudiera te mataría, pero ambos sabemos que esta batalla no llevará a nada.

Anastasia: Sí... recuerdo sus palabras como si fueran ayer... "Tus flechas no lo destruirán...

Ringo: ... y tu espada no la asesinará." Nunca me arrepentí tanto de un trato, no me interesa cuanto odiemos a los Shinigami, trabajar junto a escoria como ustedes es caer bajo.

Anastasia: Pff... por favor, no me hagas reír. Nosotros los destruimos a ustedes, para nosotros, trabajar con ustedes es como envenenarnos día tras día. Espero que entiendas, que si no haces nada, yo seré la persona que comience la guerra con la Sociedad de Almas.

Ringo: Inténtalo. Pero te recuerdo, mi espada puede no asesinarte, pero la de otra persona sí puede hacerlo.

Tras estas palabras Ringo abrió una Garganta, en ella se vieron los ojos de una bestia. Anastasia como siempre siguió en lo suyo, sabía a la perfección que Ringo era un hombre que temer, pero ninguno de los dos podía hacerse daño. Hacía mucho tiempo ambos habían perdido el temor el uno del otro, ninguno podía matarse, por lo que no tenían nada que temer.


...

Por su parte, el Gotei 13 enfrentaba una crisis completamente distinta: la muerte del capitán de la Octava División.

La Capitana Comandante había ordenado que se le hiciera un funeral justo, pero era imposible lograrlo. Sukoru, quien trajo al resto del equipo destinado a Hueco Mundo, había dicho que el Capitán había indicado que se le dejase en el lugar, y fue incapaz de traer el cuerpo del mismo sin poner en riesgo al resto del equipo.

Además, la capitana de la Cuarta División se encontraba también en operación, mas esta vez era ella quien estaba siendo operada. La explosión provocada por el ataque de la Tercera Espada fue suficiente como para que la Capitana sufriera una severa contusión en su cabeza, así como además tenía varios huesos rotos, por lo que el Teniente, Sota Fukuhoshi, se encontraba en la sala de operaciones haciendo lo que mejor podía.

Mientras tanto, el Teniente de la Octava División se encontraba recogiendo el cuarto de Hisui. El Capitán Kusanagi no poseía familia que velara por sus cosas, por lo que el teniente Mizumura debía sacar todo de la habitación y tirarlo a la basura.

A pesar de que el Capitán Kusanagi no había estado mucho tiempo en el puesto, no era como si no se le hubiera tomado cariño o respeto, no había un alma que no se entristeciera por la muerte de quien fue el Capitán de la Octava División.

Por otro lado, se reunió a 3 capitanes en la oficina de la Capitana Comandante, la reunión era sumamente privada, tanto que ningún otro Capitán, así como los Tenientes de los presentes, no estaban enterados de ello.

Alana: Pasa Rin, no es secreto para nadie que también fuiste convocado a esta reunión.

Rin: Sí, pero tampoco esperaba ver a Ichiei-taicho ni a Kagura-taicho.

Kagura: Pues yo no esperaba encontrarme con Ichiei, la verdad. Y estoy seguro que la Capitana Comandante no fue quien nos citó a esta pequeña reunión.

Ichiei: Si tienes algo que decirme Kagura, estoy totalmente abierto a sugerencias.

Kagura: No planeo discutir esta vez, Ichiei.

Alana: Ya, dejen de hablar, prefiero mil veces el silencio incómodo que tuvimos durante diez minutos antes de que Rin apareciera.

Rin continuó por la habitación hasta tomar asiento entre Ichiei y Kagura, la tensión entre ambos Shinigami se sentía, no eran exactamente los Shinigami que mejor se llevaran, y no entendía porque la Capitana Comandante, o Ichiei como dio a entender Kagura, los reunió allí.

Alana: Bueno, seré clara. No quiero que el Ejército ese se quede con el cuerpo de Hisui. No me imagino la clase de cosas que podrán hacer allí, y si mal no estoy, hace unos cuantos años hubo una expedición, y esos tipos tenían un Arrancar científico, y aunque cabe la posibilidad de que esté muerto, prefiero no quedarme sentada aquí haciendo nada. Así que, Rin, tú te quedarás aquí como manda más, al lado de Kyosuke, mientras nosotros tres vamos a recuperar el cuerpo de Hisui.

Rin: Espera, ¿qué? ¿por qué yo? ¿el Teniente Izanagi no puede hacerse cargo de todo él solo?

Alana: Confío mucho en Kyosuke, pero él es un Teniente, y tú eres un Capitán, Kyosuke está al tanto del plan y sabe que nosotros iremos ahí, por lo que accedió a que tu dieras las órdenes, nada más intenta de que todos te hagan caso y organiza el funeral del Capitán Kusanagi.

Rin: Pero---

Ichiei: Ya la oíste, ya sabes que le pasó al último capitán que desobedeció su orden.

De repente, a la cabeza de Rin volvió el recuerdo de ver al capitán Kenjiro corriendo por todo el Rukongai por una manada gigante de gatos, además de que tal asunto estaba siendo grabado y transmitido por todo el Seireitei.

Rin: Claro, yo me encargo... ¿y cuando partirán?

Kagura: Creo que lo correcto es que nos vayamos dentro de unas horas. Si no es mucha la molestia, informaré a Miyuki.

Alana: Creo que dije claramente que seremos solo nosotros tres.

Kagura ignoró el comentario de la Capitana Comandante, por lo que salió de la oficina como si nadie le hubiese dicho nada. Alana conocía a la perfección que Miyuki iba a ir con ellos, aunque no le agradara mucho la idea, conocía a la perfección que por lo menos sería de ayuda alguien más.

Alana: (Se lame su patita) Prr... Nya, bueno. En marcha.

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